domingo, 21 de junio de 2026

Manuel F. Raya Ballesteros, presidente de Hornasol: «Seguimos siendo la principal asociación en Andalucía que reivindica el cierre de El Cabril sin tapujos»

La Asociación Ecologista Hornasol lleva décadas liderando el ecologismo de Hornachuelos y su comarca. Su oposición al cementerio nuclear de El Cabril centra sus actividades, pero sus objetivos van más allá. Manuel F. Raya Ballesteros nos explica en esta entrevista cómo perciben los retos medioambientales de su territorio, incluyendo la recuperación de los caminos públicos o la sensibilización sobre los importantes valores naturales y culturales del Parque Natural de la Sierra de Hornachuelos y todo su maravilloso entorno. Doy las gracias a Manuel y a Hornasol por prestar su tiempo para responder a estas preguntas.


¿Cuándo y por qué nace la Asociación Ecologista Hornasol?

Nace en el año 2000, justo cuando en Hornachuelos, en el seno de IU local, hay dos posturas socio políticas incompatibles. Por un lado, colaborar con El Cabril y ENRESA y sacarles todo el dinero posible. Por otro, seguir con nuestra postura de NO al CABRIL, sin medias tintas, que es la que adopta Hornasol y figura en sus estatutos como finalidad de nuestra asociación ecologista y medioambiental.

¿Había mucha participación al comienzo?

Bueno, la verdad es que sí, pues hicimos la presentación pública a la sociedad meloja con dos acciones:  un recurso al Ayuntamiento de Hornachuelos sobre una gran ampliación que es la misma que a fecha de hoy en 2026 el Gobierno central a través de ENRESA está poniendo en marcha y el I Certamen Seminario de Poesía y Fotografía medioambiental, que fue muy bien acogido y expuesto en el Hogar del Pensionista de Hornachuelos.

¿Algunos nombres relevantes del inicio?

Ángel Izquierdo Sánchez fue fundamental para el tema informático, de divulgación y de papeleo; José María Castro Velasco, para el tema literario y cultural, autor de la obra de ensayo meloja “Paseos literarios por Hornachuelos”, y Antonio Benavides Reina, que se enfrentó a El Cabril desde el Ayuntamiento.

¿Cuáles eran los principales retos ecologistas en Hornachuelos en aquella época?

En primero lugar, el cierre del Cementerio Nuclear de El Cabril, emplazado junto al Parque Natural de la Sierra de Hornachuelos, Reserva de la Biosfera, y que vierte sus aguas residuales -la instalación nuclear- a la Cuenca del río Bembézar, geográficamente dentro de la cuenca hidrográfica del Guadalquivir. En segundo lugar, la lucha por la recuperación de las vías pecuarias y caminos públicos del municipio de Hornachuelos, usurpadas más del 50% de las mismas a través de diversas movilizaciones y dentro de la Junta Rectora del Parque Natural con la ayuda de otros colectivos medioambientales como la PLATAFORMA GUADALSIERRA o la Asociación Ecologista GRAMMA de Palma del Río.

¿Cuáles han sido los mayores éxitos de la asociación en su historia?

Nuestra lucha constante por impedir las ampliaciones de El Cabril y seguir exigiendo su CIERRE porque es el peor y más inadecuado sitio para este tipo de instalaciones nucleares, impuesto a Andalucía por el Gobierno de Felipe González Márquez en 1989 y ampliado sucesivamente por los gobiernos PSOE y PP y el actual de PSOE-SUMAR. Además, difundir las riquezas medioambientales de Hornachuelos a través de nuestro CERTAMEN HORNASOL del que llevamos 10 ediciones en 24 años.

¿Quiénes han puesto más palos en las ruedas y quiénes han sido vuestros principales aliados?

En el primer apartado tenemos a las instituciones del aparato del Estado sobre todo las Estatales y la locales, junto a la manipulación constante en la comarca de la empresa estatal ENRESA. EN cuanto a nuestros principales aliados, podemos nombrar a muchos vecinos/as de Hornachuelos y de la comarca de la Vega de Córdoba, junto con asociaciones ecologistas, especialmente Ecologistas en Acción, la Coordinadora Antinuclear de Córdoba y, en los últimos años, el MIA (Movimiento Ibérico Antinuclear) con los que participamos en Madrid el 23 de mayo de 2026 en una gran manifestación bajo el lema CERRAR LAS NUCLEARES, CERRAR EL CABRIL, que terminó en las puertas del Ministerio de Transición Ecológica y Medio Ambiente.

¿Hubieran evolucionado las cosas de forma muy diferente sin la asociación?

Yo diría que se habrían acelerado mucho más las ampliaciones del cementerio nuclear y que seguimos siendo la principal Asociación en Andalucía qué reivindica el cierre de El Cabril sin tapujos.

¿Qué retos tiene Hornachuelos actualmente para conseguir una sociedad más sostenible?

Bastantes. El cierre de El Cabril a corto plazo; la recuperación del patrimonio natural o las vía pecuarias en pocos años; realizar campañas de sensibilización medioambiental, que ya llevamos haciéndolas varios años en colegio e institutos de nuestra comarca, o recurrir y alegar contra todo proyecto que suponga perjuicios evidentes a nuestro ecosistema.

¿Y el resto de la provincia?

Concienciar de que todos debemos de colaborar y participar en objetivos comunes, como son los proyectos medioambientales en la comunidad educativa y en la sociedad, recuperar nuestro patrimonio natural, cultural y arqueológico, vía pecuarias, energías limpias y agricultura ecológica y sostenible, etc.

¿Se ha perdido la cultura de la participación social?

En general se ha ido en este siglo XXI bajando peldaños a la vez que las redes sociales iban subiendo. Debemos volver a la calle, con la gente y nuestros pueblos, es la única manera de poder resistir e ir ganando como las hormiguitas la batalla de la globalización que se desarrolla en cada espacio geográfico avanzando por supuesto en la participación ciudadana que en muchos lugares quieren eliminar, como en Hornachuelos, cuyo alcalde Julián López, junto a la anterior alcaldesa Pilar Hinojosa, llevan seis años sin convocar el Consejo Local de Participación Ciudadana de Hornachuelos. Se teme al pueblo, a la gente.

¿Qué papel debe tener el ecologismo en los próximos años?

Seguir en la lucha ante el gran colonialismo de intereses económicos, vinculados a los combustibles fósiles, minas, etc., que inundan nuestros territorios y que siguen buscando nuestros recursos naturales o contaminado los mismos con residuos -El Cabril-, para evitar los enormes daños y perjuicios medioambientales y de salud a las generaciones futuras.