Que rujan los cielos

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Para C.

Que rujan los cielos,
que baile la muerte,
que canten las sombras
y caduque la suerte.

¡Que descienda el sol y ya no regrese!

Que los mares invadan la tierra,
que la Luna estalle de dolor,
que la ruina gobierne los campos
y los lirios olviden su color.

¡Que prohíban la luz y quiebren los sueños!

Que las estrellas nos brinden la espalda,
que los árboles queden desolados,
que limiten la verde primavera
y los fusiles crezcan descarados.

¡Que pase de todo y nos quedemos sin nada!

Que sentirte a mi lado
aplasta al miedo y doblega al vacío,
que tenerte conmigo
vence la tristeza y ahuyenta al frío.


Miguel Antúnez López
18 enero 2013

La necesidad de decrecer

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“Si se mantienen las tendencias actuales de crecimiento de la población mundial, industrialización, contaminación ambiental, producción de alimentos y agotamiento de los recursos, este planeta alcanzará los límites de su crecimiento en el curso de los próximos cien años”, decían los autores de “Los Límites del Crecimiento” en 1972. Hoy, cuarenta años después, estamos viviendo la convergencia de varias crisis en una crisis sistémica que algunos autores achacan a la llegada del cenit de la capacidad de crecimiento mundial. Vamos a ser testigos y participantes de una transición desde décadas de crecimiento económico hacia décadas de contracción económica.

¿Por qué?

Para acercarnos a esta complicada cuestión debemos realizar un análisis de todo el sistema que sustenta a las comunidades humanas modernas. Podemos afirmar que los problemas socioambientales y económicos que hoy padecemos son problemas socioconductuales. Hoy día, por mucho que la realidad nos muestre que algo no encaja, continuamos teniendo una visión de la economía como si de un sistema individual y aislado se tratase, hemos montado nuestras sociedades en torno a esa premisa y nos comportamos en consecuencia. Sin embargo, la economía no puede ser otra cosa que un subsistema de un sistema más grande: el ecosistema Tierra.

El proceso económico es una transformación física del capital natural, de baja entropía, en productos útiles para el ser humano que, posteriormente, desechará como residuos, sacando materiales y energía de sus ciclos naturales y aumentando la entropía. El crecimiento económico, dios de economistas de muy diverso signo, es un incremento exponencial de este proceso, lo que agrava los problemas derivados del proceso económico que actualmente rige nuestras sociedades.

Por consiguiente, el resultado de cualquier sociedad o sistema que no abandone a tiempo las ansias de crecimiento es la insostenibilidad. Y será así incluso en el caso de que se añada por doquier la palabra “sostenible”. El tan maltratado concepto de sostenibilidad seguirá siendo un adorno sin sentido mientras no integremos en nuestras vidas la premisa de que no podemos hablar de un desarrollo sostenible si seguimos en la espiral de crecimiento. No podemos hablar de sostenibilidad si seguimos produciendo residuos a una velocidad mayor de la que necesita el ecosistema para reintegrarlos en los ciclos biogeoquímicos. No podemos hablar de sostenibilidad si explotamos los recursos renovables más rápido de lo que tarda la naturaleza en restaurarlos. Y no podemos hablar de sostenibilidad si basamos nuestras sociedades en la explotación creciente de recursos no renovables.

Todo esto está causado, en gran medida, por la absurda creencia de que un sistema inferior (economía) puede estar por encima de un sistema superior (Tierra). Mientras esto siga así, continuaremos padeciendo (y agravando) las consecuencias de lo que podemos denominar un problema de escala.

Una de esas consecuencias, quizá la más importante, es la llegada a los límites ecológicos y de disponibilidad energética del planeta.

La huella ecológica mundial es de 2,6 hectáreas globales per cápita (Ecological Footprint Atlas, 2009), sobrepasando con holgura la media de hectáreas por persona que tenemos en nuestro planeta (1,8). Pero, además, esta media oculta las grandes diferencias con respecto a los distintos países. Los países más enriquecidos tienen una huella ecológica de 6,4 hectáreas por persona a costa de los más empobrecidos, que no llegan a 1 hectárea por persona. Con ello podemos afirmar que el modo de vida de los países más “desarrollados” no es extensible al resto del planeta, ya que si todos los habitantes de la Tierra adoptáramos el modo de vida estadounidense, por ejemplo, necesitaríamos cinco planetas. Así pues, la huella ecológica evidencia que debemos exigir una reducción de los niveles de producción y consumo de dichos países para situarnos en los límites ecológicos y cumplir los requisitos de la justicia social y pone de manifiesto las relaciones entre los modelos de desarrollo, los hábitos de vida y los problemas socioambientales y económicos.

Muy estrechamente unidas a los límites ecológicos se encuentran las limitaciones de disponibilidad energética. Durante estos primeros años del siglo XXI hemos llegado a una situación urgente desde el punto de vista energético. El paso por el máximo productivo (cenit) del petróleo crudo (en 2006 según la Agencia Internacional de la Energía) dio por finalizada la era del petróleo fácil y barato. Es más, no podemos aumentar mucho más la cantidad de energía disponible anualmente para las actividades humanas en el planeta. Por tanto, y teniendo en cuenta que todas las materias energéticas no renovables siguen una curva de explotación que siempre tiene una fase terminal de declive, que todas ellas están ya cerca de su máximo productivo, o lo han pasado ya, y que no es posible que ninguna otra fuente energética conocida actualmente pueda ofrecer la misma cantidad de energía y en las mismas condiciones, estamos abocados a un descenso energético prolongado y de gran magnitud.

El horizonte que se dibuja para los próximos años es muy sombrío, puesto que la energía es precursora de la actividad económica y faltando energía la crisis se agravará cada vez más. La economía mundial está jugando un juego de suma cero, con un pastel cada vez más pequeño a repartir, y no serán suficientes meros ajustes técnicos en los sistemas productivos para evitar fuertes tensiones.

La situación en la que nos encontramos nos reta a plantearnos los fundamentos mismos en los que se basa nuestra civilización. Debemos analizar, sin miedos, las raíces de nuestro pensamiento para construir otra sociedad que pueda asumir y amortiguar el impacto de lo que se nos viene encima. Es necesario organizarnos y planificar, por tanto, el decrecimiento. Pero no un decrecimiento entendido como la visión especular del crecimiento del PIB, sino un decrecimiento que cree nuevas respuestas para problemas que nunca hemos enfrentado. Porque el decrecimiento tan sólo resulta posible en una ‘sociedad del decrecimiento’, es decir, en el marco de un sistema que se base en otra lógica. Para ello es necesario hacer un análisis radical de las actitudes, valores, creencias y concepciones que subyacen en nuestras sociedades, con el objetivo de descolonizar nuestro imaginario. Es una tarea compleja, pero totalmente necesaria antes de poder construir una alternativa coherente en dicha sociedad del decrecimiento. El gran desafío consiste en romper los círculos, que son también cadenas, para salir del laberinto que nos mantiene prisioneros.

Dos posibles caminos para Equo

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Los resultados de las últimas elecciones en Andalucía y Asturias no han sido buenos para Equo. No solo no se ha aumentado en votos, sino que en muchas circunscripciones se ha disminuido el apoyo recibido. Es verdad que se explica fácilmente al analizar los efectos negativos de nuestro sistema electoral tanto en la distribución de escaños como en la decisión de los votantes, influenciados por ese sistema de distribución, que optan por el "voto útil". Aún así, todo ello merece una profunda reflexión. Una vez realizada, es importante plantearse el futuro del proyecto en un contexto que aplasta electoralmente a las minorías, sobre todo si no recurren al populismo barato perifascista y/o nacionalista. Es por ello que Equo debería pensar en dos posibles caminos a medio plazo: la apuesta firme por el decrecimiento o la búsqueda de un frente unitario.

El programa de Equo para las elecciones generales era en gran parte decrecentista, pero ni nombraba la palabra ni se abordaban aspectos importantes que se tendrían que pensar profundamente si se promoviese sin ambages un modelo basado en el decrecimiento. ¿Cómo desacoplar la creación de empleo del crecimiento económico? ¿Cómo estructurar una democracia económica que no se base en el crédito? ¿Cómo abordar las implicaciones sociales más inmediatas tras el pico del petróleo?

Equo puede (y debe) ser, como dice el manifiesto de Equo Andalucía, la evolución de la izquierda tradicional en siglo XXI, pero para ello la gran mayoría de sus integrantes tienen que comprender qué diferencia la crisis actual de crisis anteriores. Y es que esta crisis no terminará nunca. No, al menos, tal y como todos entendíamos que acababan las crisis económicas cíclicas del capitalismo.

Este camino decrecentista es una apuesta valiente y arriesgada, con la vista puesta en el futuro y basado en una estrategia de diferenciación con respecto a otras alternativas políticas existentes. La ecología política tiene todas las papeletas para encabezar la lucha por el decrecimiento en las instituciones públicas, pero para ello debe dar un salto cualitativo, desprenderse de discursos crecentistas (reactivación económica, crecimiento sostenible, etc.), entender por completo las implicaciones del descenso por la curva de Hubbert y trabajar con coherencia y en la práctica por un decrecimiento en equidad. El desarrollo de los acontecimientos irá abriendo posibilidades electorales para los que expliquen antes y mejor las causas de la crisis y ofrezcan alternativas viables dentro de un modelo sin contradicciones.

El segundo camino posible se basa en la lucha contra las reglas que, como dice Esteban de Manuel, impiden la innovación política. Para ello, la mejor estrategia sería proponer un debate amplio y sin prisas que reúna a todos los que ya están en marcha, como las Mesas de Convergencia, con el objetivo de establecer unos puntos básicos, pocos pero contundentes, para ir a las próximas elecciones generales integrados en un frente unitario. Ese breve programa consensuado debe ser la base sobre la que se inicie una segunda transición que, entre otros temas, cambie nuestra Ley Electoral. Unir las fuerzas para conseguir lo que compartimos puede ser el inicio de un nuevo tiempo político y social. Y es una decisión muy justificada, cada vez más, en una situación como la actual.

Optar por uno u otro de los caminos que aquí se proponen no tiene por qué ser excluyente. Se puede trabajar en paralelo en ambas propuestas, una con vistas al corto plazo que marcan las elecciones generales y otra con miras más amplias. Equo acaba de nacer, pero no puede creer que tiene el tiempo de reacción que otros tuvieron. El cambio de época ha comenzado y los acontecimientos se precipitan. Necesitamos organización y valentía.

Pedro Prieto en Córdoba: Una historia de ciencia-realidad

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El jueves 23 de febrero se celebra la primera actividad del XI Ciclo de Conferencias que organiza anualmente Ecologistas en Acción Córdoba. Se titula "La crisis energética. Una historia de ciencia-realidad" y será impartida por Pedro Prieto a las 20:00 en la Tejedora (C/ Gutiérrez de los Ríos, 10).
Pedro Prieto es un ingeniero técnico español que ha desempeñado su carrera profesional en el sector de las telecomunicaciones y que se ha convertido en uno de los principales activistas y divulgadores en España de la cuestión del cenit del petróleo.
En la actualidad es vicepresidente de la Asociación Española para el Estudio de los Recursos Energéticos, (AEREN), es miembro de Científicos por el Medio Ambiente (CiMA) y del consejo internacional de The Association for the Study of Peak Oil&Gas (ASPO). Además, Pedro Prieto es uno de los fundadores de la página web Crisis Energética.
Con esta conferencia de sugerente título pretende aclarar en qué consiste el cenit del petróleo y otros combustibles fósiles, explicar las implicaciones socioeconómicas que se derivan de estos fenómenos y desenmascarar el falso paradigma en el que se apoya el sector de la energía, que defiende que, ante la evidencia del agotamiento de los combustibles fósiles, los avances tecnológicos nos permitirán desarrollar nuevas fuentes de energía que los sustituyan, de manera que podamos seguir manteniendo el insostenible consumo de energía que sustenta el despilfarro propio del occidente industrializado.
Frente a esta falacia, Pedro Prieto demostrará que sólo combinando una reducción radical de los actuales niveles de consumo de energía y desarrollando energías alternativas podremos salvar el planeta de un colapso inevitable al que nos conduce la voracidad energética del mundo rico. Tesis que ha defendido últimamente en dos de sus artículos más leídos: "Crecer o decrecer: That is the question" y "Un mensaje a los indignados occidentales".
En la organización de este ciclo de conferencias de Ecologistas en Acción Córdoba participan el Consejo de la Juventud de Córdoba, la delegación en Córdoba de Ingeniería sin Fronteras, la Asociación Profesorado de Córdoba por la Cultura Científica, y la iniciativa de economía social recientemente constituida en Córdoba “La Tejedora, mercao social de Córdoba”.

Trayectoria de la Red de Decrecimiento en Equidad de Córdoba

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Parece que ha pasado mucho tiempo. Pero tan solo han sido 3 años, un suspiro. Desde aquel enero de 2009, cuando conseguimos que el Consejo Local de la Juventud de Córdoba firmase por unanimidad la Declaración acerca del cenit del petróleo y sus implicaciones, han pasado muchas cosas. En aquel entonces nadie hacía mucho caso a un grupo de gente que creía que aquella crisis que comenzaba no iba a acabar en unos meses como otras, sino que se vislumbraba el inicio de una época de cambios profundos por causa de una disminución de la base energética que sustentaba y sustenta todo el entramado sistémico de nuestras sociedades modernas.

Por aquel entonces nos unimos a varios miembros de Ecologistas en Acción para fundar el Grupo de Decrecimiento en Equidad de Córdoba para trabajar, debatir y autoformarnos en un tema que sabíamos que iba a marcar nuestro futuro. Ahora, cuando el Grupo ya es Red y echamos la vista atrás, podemos sentirnos orgullosos de haber sacado adelante tantas iniciativas que humildemente planificamos y organizamos. Queda mucho camino por delante. Cojamos aire.

"La sostenibilidad requiere un enfoque sistémico y transformador"

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Aunque nacido en Francia, Florent Marcellesi es un ciudadano del mundo y así actúa tanto en su vida diaria como en la defensa de sus propuestas políticas. Quien lo lee habitualmente conoce su profundo conocimiento de las bases ideológicas del movimiento verde, así como su defensa de un espacio propio y con autonomía para la ecología política en España y Europa. Para los que pensamos que un futuro muy negro nos espera si no ubicamos urgentemente la sostenibilidad en el centro de nuestra gestión de lo público, gente como Florent es una esperanza. Y por eso le deseo mucha suerte en todo lo que se proponga. Será un indicador para creer que nos irá mejor a todos.

¿Cómo llega un joven francés a ser una cabeza visible del ecologismo político en el estado español?

Aplicando en el día a día que la ecología política no tiene fronteras, ni para el medio ambiente, ni para las personas. 

¿Qué es la ecología política?

Defino la ecología política como un sistema de pensamiento global y autónomo que busca alcanzar a la vez justicia social y ambiental, para las generaciones presentes y futuras, tanto en el Norte como en el Sur y extendiendo el concepto de solidaridad al resto de seres vivos y no humanos. La ecología política responde a unas necesidades históricas concretas marcadas por las múltiples crisis actuales: ecológica, social, democrática y ética, dicho de otro modo una crisis civilizacional. Ante la oportunidad y necesidad de cambio que trae consigo el siglo XXI, el mayor reto de la ecología política es inventar una sociedad donde seamos capaces de ser felices como seres humanos, dentro de los límites ecológicos de un planeta finito y de forma democrática. 

¿Pueden las políticas tradicionalmente conocidas como “de derechas” ubicarse en el marco de la sostenibilidad?

Al igual que las corrientes dominantes de izquierdas, las de derechas intentan desde hace algunos años introducir propuestas, principalmente sectoriales, relacionadas con el medioambiente. Sin embargo, y a pesar de poder coincidir de forma puntual sobre algún tema ambiental concreto, constato que estas derechas abogan por el medioambientalismo, que Dobson define como una aproximación administrativa a los problemas ambientales, desde la convicción de que pueden ser resueltos sin cambios fundamentales en los actuales valores o modelos de producción y consumo. Esta visión es un error grave de diagnóstico, pero por desgracia bastante común en el panorama político: la crisis ecológica no es un asunto tecnocrático o un simple ajuste al margen de la máquina productivista con un poco más de ecoeficiencia. Por ejemplo desde 1970, la intensidad energética por unidad ha bajado en un 30%, mientras que las emisiones de CO2 aumentaban en un 40%... Existe en realidad un problema de diseño estructural del conjunto del sistema, puesto que éste último destruye los presupuestos socio-ecológicos de su misma existencia. La sostenibilidad requiere por tanto mucho más que medidas secundarias, además desvinculadas de cambios culturales y sociales; requiere un enfoque sistémico y transformador. 

Cuando hablas de decrecimiento, ¿qué es lo que propones?

Como no soy el Doctor Jekyll y Mister Hyde del movimiento verde, propongo lo mismo que cuando hablo de ecología política. El decrecimiento, una herejía para el sistema socio-económico dominante, tiene el mismo trasfondo que la ecología política: no existe un crecimiento infinito en un planeta finito. Salir del dogma del crecimiento y de la dictadura del PIB, reducir drásticamente nuestra huella ecológica o combinar justicia social y ambiental dentro de los límites del Planeta son las bases del ecologismo político y social. En este marco, el decrecimiento es más bien una herramienta, un término obús y provocador que sabe convocar y obligar a reflexionar sobre la situación actual del mundo, mientras que la ecología política se refiere al conjunto de valores, propuestas e ideas que conforman la ideología verde. Ambos tienen como objetivo un cambio de paradigma social, cultural, económico, etc. hacia la construcción de sociedades resilientes, democráticas y de seres humanos libres, que sepan vivir en armonía con la biosfera y el conjunto de su entorno. 

¿Crees que es urgente adaptarnos a unos niveles de disponibilidad energética cada vez menores?

Es obviamente una prioridad. Nuestras sociedades, y algunas de sus principales manifestaciones como la globalización económica, se sustentan sobre un espejismo energético que tiene nombre y apellidos: la era del petróleo barato, abundante y de buena calidad. Sin embargo, con el techo del petróleo, el oro negro se está convirtiendo en energía cara, escasa y de mala calidad. Por tanto, necesitamos una revolución post-fosilista hacia un modelo basado en la reducción del consumo, el ahorro energético, las energías renovables y la eficiencia energética, y donde consumamos localmente lo que producimos localmente. 

¿Qué papel debería desempeñar el decrecimiento en un partido que quiera estar preparado para lo que se avecina en las próximas décadas?

Las ideas del decrecimiento, es decir la salida del dogma del crecimiento, tendría que ser inherente a cualquier movimiento transformador del siglo XXI. Es una cuestión de solidaridad global (con las personas más desfavorecidas, las generaciones presentes y futuras, con los países del Sur, con el resto de seres vivos, etc.) y, simplemente, de supervivencia civilizada de la especie humana. 

Para algunos partidarios del decrecimiento ha sido un poco defraudador que Equo presente un programa en el que no se declare expresamente la necesidad de decrecer o la importancia de la crisis energética. ¿Por qué ha sido esto así?

Por un lado, la mejor forma de hacer decrecimiento es aplicarlo con ideas y políticas concretas: al igual que lo hace el “movimiento en Transición” que, sin necesidad de pronunciar el término, es un ejemplo de pragmatismo decrecentista. De hecho, el programa de Equo retoma las principales orientaciones de la ecología política: una economía verde, ajustada a la capacidad de carga del planeta y diseñada desde la equidad, o un cambio de modelo energético con ahorro, energías renovales y ecoeficiencia. Por otro lado, es cierto que el adelanto de las elecciones no nos ha permitido llevar a cabo, y desde abajo, todos los debates y matices que nos hubiera gustado. Equo es una formación joven, con muchas personas de diferentes procedencias y que necesita más tiempo para profundizar de forma participativa sus bases programáticas. Ya es un milagro que lleguemos en estas condiciones al 20-N: fijaos que mientras que Equo realizó su programa en mes y medio, Europe Écologie, el partido verde francés, habrá realizado durante más de un año su labor programática para llegar a las elecciones de abril de 2012. O sea, queda mucho camino por recorrer estos próximos años, e invito a todas las personas que defienden el decrecimiento a acercarse a Equo para participar en la producción de ideas y enriquecer el debate. 

¿Cuál es tu papel en Equo?

Soy miembro de la Comisión Gestora de Equo a nivel estatal, que tiene como misión coordinar la estructuración del movimiento político Equo en base al mandato de la Asamblea Constituyente de octubre pasado y a los valores del manifiesto de 4 de junio: la transparencia, la participación democrática, el trabajo en red y desde abajo. 

¿Qué retos crees que debe salvar Equo para convertirse en esa cooperativa política que propones?

Ante todo, tal y como se decidió en la Asamblea Constituyente de octubre pasado, abrir un proceso colectivo, horizontal y participativo que permita definir desde el debate contradictorio y desde abajo lo que entendemos por movimiento socio-político del siglo XXI. Allí vertiré mis ideas de cooperativa política y partido-red, y estoy seguro que llegaremos de forma colectiva a la conformación de un nuevo objeto político no identificado a la altura de los desafíos sociales y ambientales. 

¿Qué ha supuesto para ti el movimiento del 15M?

Un soplo de aire fresco y de esperanzas en el ser humano. Como lo escribía cuando estalló el movimiento y que confirman los últimos meses: el 15-M, sean cuales sean sus realizaciones concretas a corto plazo y como fiel sucesora de 1968, es una brecha cultural abierta a largo plazo. Es otro punto de inflexión más hacia la civilización de la política y la repolitización de la sociedad. Añadiría ahora que con la movilización planetaria del 15-O, las y los indignados han dado otra dimensión al movimiento que, espero, junto con otras movilizaciones alter-mundialistas y ecologistas, sea una semilla más para la construcción de una conciencia ciudadana global.

Ahora pasamos a un minitest de respuestas rápidas...

+Un libro:
El diccionario etimológico.
+Un disco:
Blood Sugar Sex Magic (Red Hot Chili Peppers).
+Una película:
Amores perros.
+Una comida:
Una sopa caliente en invierno.
+Un sentimiento:
Paz interior.
+Una cita:
"Quien crea que un crecimiento exponencial puede continuar indefinidamente en un mundo finito es un loco o un economista" (Kenneth Boulding).
+Un rincón de tu ciudad preferida:
El barrio en el que vivo.
+Un viaje:
A un “caracol” zapatista en Chiapas, México.
+"Me encanta…":
El humor negro.
+"No soporto…":
El fatalismo.

Muchas gracias por tu tiempo. ¿Hay algo que quieras añadir?

Gracias a ti por prestarme este espacio para expresar mis ideas.

Rob Hopkins: transición y resiliencia

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Rob Hopkins es el fundador del movimiento socio-ambiental Transition Towns, de cuyos fundamentos ya hablamos en otra ocasión, y autor del Manual de la Transición (The Transition Handbook). En este caso os traigo un vídeo de una charla que realizó en el año 2009 en donde nos recuerda que nuestro mundo depende de un petróleo que está llegando a su cenit y que, junto al uso de otros combustibles fósiles, está produciendo un calentamiento global. Por ello, nos propone la que cree que es la mejor solución a este problema, la respuesta de Transición. Se trata de prepararnos para la vida sin petróleo y ajustar nuestro modo de vida para construir sistemas y comunidades que sean completamente independientes de los combustibles fósiles.

Si queréis verlo con subtítulos en español buscad la opción en el botón al lado del play.

Paisaje del Retroprogreso

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José Luis Tirado es el autor de este documental titulado Paisaje del Retroprogreso, "una ópera documental electroacústica en la que el decorado se convierte en el protagonista y cuyo libreto nace de un cruce de citas del pensamiento crítico con las políticas neoliberales que originan una sociedad desregulada y sumergida en la espiral sin límites de la producción, el consumo y la acumulación". Una auténtica maravilla rodada en la bahía de Algeciras.


Paisaje del Retroprogreso from Red Decrecimiento Sevilla on Vimeo.

Para más información no dejéis de entrar en este artículo de Periodismo Humano ni de escuchar la entrevista que le hacen al autor al final del mismo.

Botas de Siete Leguas 1x05

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Después de meses de silencio impuesto por las circunstancias por fin hemos podido grabar y editar el quinto programa de Botas de Siete Leguas. En esta ocasión lo hemos dedicado al transporte público en Córdoba, concretamente a la gestión de Aucorsa. Para ello invitamos al responsable de explotación de esta empresa pública. Podéis escucharlo aquí mismo (en el reproductor de abajo) o hacerlo en el blog del programa tras leer la magnífica introducción preparada por Pedro. Poneos cómodos, que empieza...

Deudocracia

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"Debtocracy - Χρεοκρατία - Deudocracia" es un documental realizado por los periodistas griegos Katerina Kitidi y Ari Hatzistefanou, y distribuido en internet libremente por sus autores, que busca las causas de la crisis y de la deuda en Grecia, y que propone soluciones que el Gobierno y los medios de comunicación dominantes ocultan. Esta es la versión con subtítulos integrados en español.