jueves, 22 de abril de 2010

Binta y la gran idea

Cortometraje de Javier Fesser que pertenece a la película 'En el mundo a cada rato'. Utilizado el otro día por una profesora en clase para tratar el tema de la acción comunitaria y la participación. Rodado en Senegal con la ayuda de UNICEF, conduce al espectador al mundo de Binta, una niña de siete años que pone en marcha una obra de teatro infantil para mostrar el deseo de su prima de ir al colegio.



Femi Kuti

viernes, 16 de abril de 2010

"No soporto hablar de mí mismo"

Hace tiempo me propuse entrevistar a personas más o menos cercanas a mí que, a la vez que se daban a conocer un poco más a ellas mismas, compusieran de alguna manera un puzzle que mostrara el contexto donde me muevo. Sólo logré realizar dos entreleídas, como yo las llamo. Una a mi amigo más pixelado y otra a la molona Cris. Ahora he querido retomar esta sección. Y la continuo con otro gran amigo que, aunque confiesa que no soporta hablar de sí mismo, nos deja interesantes líneas. ZeRaTuL es el autor del blog El Píxel Verde (que le animo a retomar de nuevo), ambientólogo y un grandullón con un gran corazón. Muchos lo conocimos en una época que quedó marcada por sus horribles camisas de flores. Hoy os lo presento a vosotros.

-Para empezar, hablemos de música. ¿Cuál es la primera canción que recuerdas haber escuchado?

Pues seguramente alguna de Serrat, que a mi madre le gustaba mucho y lo ponía bastante. No sabría decirte cual seguro, quizá "fiesta" o "uno de mi calle".

-Volviendo al presente, ¿cuál es tu último hallazgo musical?

Hombre, hallazgo estrictamente no son, porque la gente que lo forman son muy conocidos, pero últimamente ando oyendo "Them crooked vultures". También las canciones del último disco de Iván Ferreiro, que va poniendo en su página.

-¿Qué opinas de la "Ley Sinde" y todo el debate que ha generado?

Versión corta: Lo que diga David Bravo.
Versión larga: Me parece mal, lo primero, que intenten meterla en una Ley que a priori no tiene nada que ver con internet, lo segundo, que sea tan extremadamente partidista para un lado del problema, que por cierto era el que había perdido todas las demandas con la legislación actual, y lo tercero, y seguramente es lo más importante, la posibilidad que ofrece de coartar libertades alegremente, en función de un derecho arcaico (aunque seguramente necesario) como es la propiedad intelectual. El tema es un poco complejo y tampoco me quiero extender, pero vamos, que me parece un despropósito absoluto.

-¿Cuál es la mejor serie de animación de la historia?

Joder, difícil pregunta... La que más me enganchó en su momento fue Los Caballeros del Zoodíaco, o Bola de Dragón, pero no creo que sean las mejores... Diría que Futurama.
 
-Con una cierta perspectiva, ¿cómo valoras tu paso por la universidad?

¿Académicamente o personalmente? Académicamente mal, quiero decir, yo he estudiado una carrera con muchos problemas (tú lo sabes tan bien como yo) en muchos sentidos. Está mal estructurada, es un cementerio de dinosaurios para los profesores, en la mayoría de los casos sin vocación, tiene una deficiencia increíble de prácticas (me refiero a prácticas reales, de las que enseñan cosas), no está para nada enfocada a las posibles salidas profesionales, dejando muchísimos campos interesantes casi sin tocar, y una vez acabada es ninguneada por muchísimas otras carreras... El principal fallo que le veo, que no lo solucionaría todo, pero la mejoraría bastante, es la falta de feedback, de retroalimentación. Si hubiera una persona encargada de contactar alumnos licenciados para ver que mejorarían en la carrera, que cambios habría que hacer para acercarla al mundo real (desde temarios a asignaturas completas) la carrera ganaría mucho. Pero claro, eso es pedir demasiado.

Y personalmente, pues todo lo contrario, conocí a un montón de gente maravillosa, muchos de los cuales son hoy mis mejores amigos, aprendí a hacer cosas por mi mismo, maduré... No sé, seguramente son mis mejores años, así que no me quejo.

-Eres Licenciado en Ciencias Ambientales, ¿qué le dirías a un estudiante de Bachillerato que esté valorando ingresar en esta carrera?

Lo primero, que se entere bien en que consiste la carrera, es decir, que sepa que estudiar ambientales difícilmente le va a servir para irse a trabajar al campo... Que sepa las salidas reales de la carrera, que sepa lo que puede hacer cuando salga, pero que sepa también que los ambientólogos somos necesarios. Le diría que hablara con una persona que haya hecho la carrera para informarse, básicamente. Y que si de verdad le gusta, que la haga sin dudar, porque merece la pena.

-¿Cuál es tu opinión acerca de la decisión de la Junta de Andalucía de no permitir la creación del Colegio Oficial de Ambientólogos en nuestra comunidad?

Pues qué voy a opinar, me parece fatal, aparte de que la excusas que dan son bastante pobres. Creo que está claro que es un tema más de presiones políticas que otra cosa, pero esperemos que la cosa acabe saliendo bien... Hay gente muy valida al frente del problema, y si al cosa sigue igual seguiremos haciendo ruido, como en la manifestación en Sevilla.

-De los problemas ambientales existentes, ¿cuál es el que más te preocupa?

No lo sé, me parece complicado decantarme por uno, porque muchos están ligados entre sí, y además tienen un componente geopolítico muy importante... Posiblemente el Cenit del petróleo, pero como digo eso es un problema que abarca muchos aspectos. Aunque en el fondo eso es el medio ambiente ¿no?

-¿Piensas que es importante la participación ciudadana en los temas ambientales?

La participación ciudadana y la educación ciudadana son fundamentales en cuestiones ambientales, principalmente porque en muchos casos se lucha contra hábitos adquiridos que son casi imposibles de eliminar si no es con una buena formación.

-¿Qué le destacarías de Córdoba y los cordobeses a un extranjero?
 
Le diría que es una ciudad preciosa, con mucho encanto, y que merece la pena venir a verla antes de que nos la carguemos, poniendo una playa, un tranvía o vete tú a saber qué... Y de los cordobeses, pues que hay de todo, como en todos sitios, pero que en general el cordobés es una gran persona.

-¿Qué opinas de la candidatura de Córdoba a Capital Europea de la Cultura en 2016?

Me parece una oportunidad muy interesante de potenciar la cultura en Córdoba, que se está perdiendo en hacer actos de cara a la galería. Yo no soy un entendido en estos temas, y quizá esta sea la forma de conseguir la capitalidad para poder desarrollar después proyectos de verdad, pero echo en falta muchas cosas en Córdoba (teatros, los cines pequeños están desapareciendo, exposiciones...). En Córdoba hay muchos monumentos (que posiblemente están aquí porque no se los pueden llevar) pero casi no vienen actividades itinerantes realmente interesantes... O yo no me entero.

-¿Cómo ves tu vida en 2016?

¿No sé qué voy a hacer mañana, cómo quieres que sepa esto? No tengo ni idea, me gustaría seguir en Córdoba, pero nunca se sabe...

-Ahora pasamos a un minitest de respuestas rápidas, a ver con qué nos sorprendes...

+Un libro: Últimamente leo poco, así que me quedo con "Los pilares de la Tierra" que es el primero que me ha venido a la cabeza.
+Un disco: Ultrasónica - Los Planetas.
+Una película: Sleepers.
+Una comida: Pasta.
+Un sentimiento: Felicidad.
+Una cita: Pues no sé, que levanten la manos las que estén dispuestas!! No en serio, es que siempre me hace gracia la gente que se cree que "Una cita" se refiere a salir con alguien... Me quedo con la actual cabecera de mi blog, del Subcomandante Marcos: "Disculpen las molestias, esto es una revolución".
+Un rincón de Córdoba: La Asomadilla, me encanta ese parque.
+Un viaje: Lo importante es la compañía, el sitio me da lo mismo...
+"Me encanta...": el olor a napalm por las mañanas. Y los tangas. Y el olor a café.
+"No soporto...": hablar de mí mismo (hazte a la idea de lo que me ha costado esto).

-Muchas gracias por tu tiempo. ¿Hay algo que quieras añadir?

Culo.

martes, 13 de abril de 2010

Ecociudadanía

Si hay una palabra que aglutina la gran mayoría de las reflexiones que intentan analizar nuestro mundo en la actualidad es la palabra “crisis”. Se habla de distintos tipos de crisis acompañándola de adjetivos como “energética”, “ecológica”, “alimentaria”, “social”, “económica”, “cultural”, etc. Hay autores que aglutinan todas estas crisis en una sola: la crisis civilizatoria. Con esta idea se intenta enfatizar que estamos asistiendo al agotamiento de un modelo de organización económica, productiva, política, cultural, social, ideológica…

Uno de los aspectos de esta crisis civilizatoria tiene que ver con el abandono por parte de la sociedad de su responsabilidad pública, política, facilitando que aquellos que detentan el poder inmiscuyan intereses privados en la búsqueda del interés público. Este hecho está alimentado por nuestro sistema. El modelo socioeconómico actual presenta a los ciudadanos, además de como simples consumidores, como si estuviesen aislados de su entorno físico y social y como si fuesen, a la manera conductista, unas hojas en blanco en las que poder escribir toda la información que queramos, que utilizarán automáticamente y en las mismas condiciones. Somos máquinas individualizadas de un engranaje que no contempla sus propias imperfecciones.

Estamos en un punto de inflexión. Demandamos nuevas respuestas para problemas que no podemos resolver con las viejas ideas. Necesitamos que el pensamiento complejo nos acerque nuevas formas de convivencia, de relacionarnos en sociedad, en el marco de una visión holística del mundo. Pero para llegar a nuevas respuestas hace falta buscar las formas más apropiadas a las nuevas problemáticas.

Para ello hay que enfatizar otros valores, diferentes a los que hoy reinan, en pos de un nuevo concepto de ciudadanía. Hay que abandonar el etnocentrismo, promover la justicia ecológica y la justicia social y comprender que van de la mano, reconocer los límites (físicos, sociales, éticos) y ponerlos en práctica. Debemos realimentar el valor de lo público, de lo común. Necesitamos reelaborar una idea de desarrollo verdaderamente cualitativo y no unido al concepto cuantitativo de crecimiento. Tenemos que buscar la creatividad política, desarrollar la autoestima, valorar la solidaridad y aceptar y defender la diversidad. En definitiva, nuestra acción como ciudadanos tiene la urgente necesidad de un planteamiento ético desde el que se revisen en profundidad los pilares mismos de nuestra civilización.

Pero todo ello debe darse en un intercambio continuo y colectivo. Hay que poner de manifiesto que los valores cobran sentido en agrupaciones dinámicas, en interrelación, en sociedad. Sin embargo, la privatización del poder político que sufrimos nos hace carecer de la capacidad de conseguir la participación que se demanda. Una participación real, efectiva, activa, crítica y dirigida a la acción transformadora. La democracia no puede quedarse como una mera herramienta de un sistema de gobierno. La democracia dota de mayor calidad de vida y debemos extenderla a todas las facetas de nuestro día a día, convirtiéndola en la base fundamental de todas las relaciones entre humanos.

Cuando hablamos de Ecociudadanía hablamos de formación participativa y resolutiva de personas, en la búsqueda de alternativas a conflictos ambientales. Hablamos de la vuelta a lo local, que refuerza los procesos de democracia participativa, y viceversa. Hablamos del valor de la diferencia, de la pluralidad, incluso del conflicto, que pueden ser considerados como una ventaja, puesto que aportan criterios pedagógicos y ético-ambientales.

El medio ambiente es el eje en el que hoy debe apoyarse el cambio social. Ahí radica la importancia de educar a partir de los problemas ambientales, ya que son problemas que nos ponen en contacto con sistemas y realidades complejas y nos ofrecen la oportunidad de ejercitar y aprender sobre esta complejidad.

La formación basada en una metodología de investigación-acción participativa aplicada a los procesos de aprendizaje y capacitación colectiva para y desde la acción ciudadana no se da en la educación formal y queda, en el mejor de los casos, como un ejercicio de lucha con las administraciones y de búsqueda de las capacidades personales y colectivas para la consecución de objetivos relacionados con necesidades reales y limitado a movimientos sociales organizados. Esto es una dificultad y un factor donde incidir, dado que es radicalmente necesaria la implementación de, al menos, nociones básicas de participación y acción ciudadana en la educación formal. Sin olvidar, claro está, que es en la vida social donde esta capacitación se ejercitará, crecerá y se pondrá en contacto con la realidad compleja.

Por tanto, es preciso que se convierta a la ciudadanía en protagonista, eludiendo la alienación y unificación de conciencias que caracteriza la sociedad de masas de hoy, donde reina un conformismo generalizado en torno a una propaganda bien construida. Partiendo y utilizando las ideas previas de los ciudadanos hay que hacerlos partícipes de todo el proceso de toma de decisiones, valorando todo el camino recorrido, la implicación, las redes creadas, las reflexiones.

En todo ello cobran un papel fundamental dos actores: los medios de comunicación y las ciudades. Los primeros pueden contemplarse desde dos perspectivas. Siguen, en su mayoría, dejando de lado su responsabilidad social en la difusión de las problemáticas ambientales con el fin de interesar al individuo en un proceso activo. Pero, por otra parte, la utilización de los medios de comunicación como recurso educativo, con sus características dinámicas y ágiles, ayuda a que los ciudadanos se movilicen en la acción participativa.

La vuelta a lo local refuerza el proceso de democracia participativa. Es por ello que las ciudades adquieren un fuerte protagonismo, como referencia cercana, donde convergen aspectos disciplinares, pedagógicos y metodológicos que hacen de ellas magníficos recursos poco explotados y referentes obligados de la educación actual y del futuro.

La Ecociudadanía desafía a los ciudadanos, a las instituciones, a las organizaciones de la sociedad civil y a los responsables políticos y económicos en el marco del cambio hacia un nuevo paradigma que contemple la complejidad también en nuestro papel dentro de las sociedades. Para ello, la educación ambiental puede convertirse en herramienta fundamental para contribuir a hacer de nuestras sociedades en general, y de la ciudad en particular, lugares cada vez más humanos, sustentables y democráticos.

viernes, 26 de marzo de 2010

Entrevista a Daniel Gómez

Daniel Gómez es presidente de la Asociación para el Estudio de los Recursos Energéticos (AEREN) y editor de la web Crisis Energética. En esta entrevista realizada por SICOM Solidaritat i Comunicació (donde se pueden encontrar más entrevistas), Daniel nos habla sobre crecimiento, energía y alimentación.





Actualización (3-3-2010): Actualizo para incluir los dos restantes vídeos de la entrevista a Daniel Gómez. En el primero de ellos nos habla sobre el modelo de transporte y en el segundo y último reflexiona sobre el concepto de decrecimiento sostenible.


viernes, 19 de marzo de 2010

Movimientos de transición

Una vida con menos energía es necesaria, posible e inevitable, y es mejor que la planifiquemos nosotros mismos que ser pillados por sorpresa, cuando, quizás, sea demasiado tarde para reaccionar. Los Movimientos de Transición (creo que debería usarse así, en plural) son una respuesta adaptativa a la necesidad de diseñar principios y prácticas que nos acerquen a otros modelos sociales y nos preparen para convivir con dos de los desafíos más importantes de la humanidad, el cambio climático y el cenit del petróleo. Este movimiento es de raíz anglosajona (Transition Towns) y promueve el paso de la idea a la acción de una forma integradora y con una visión práctica y positiva. Como dice Juan del Río, "se trata de una iniciativa propositiva y de enfoque holístico, (...) y que enfoca su respuesta en la reconstrucción de resiliencia comunitaria mediante proyectos de relocalización adaptados a cada contexto particular". Este concepto de resiliencia es esencial y dotaría a la comunidad de diversidad, descentralización, autonomía y flexibilidad de manera que se disminuya la posibilidad de colapso debido a causas externas. Y para ello la relocalización debe ser la estrategia fundamental, que nos permitiría construir sociedades basadas en producción y consumo local.

Volviendo a Juan del Río, es importante señalar que "las iniciativas en transición no pretenden ofrecer soluciones prescriptivas sino que intentan actuar como catalizadores para que cada población explore y elabore sus propias respuestas". No se debe trabajar con visiones rígidas, no tiene por qué haber un resultado final único. Cada comunidad debe diseñar su propia transición, haciendo partícipes a todos los integrantes y adaptándose a las características intrínsecas del lugar.

Desde movimientos sociales, la mayor crítica que recibe esta corriente de actuación es que no incide directamente en el activismo social y político, que es más reformista que revolucionaria, y que olvida la idea base de que una verdadera transición no puede influir sólo en las causas obviando la raíz de los problemas. Sin embargo, iniciativas de este tipo, que se están extendiendo por todo el mundo, sirven para dar rienda suelta a la creatividad de comunidades en contextos muy diversos y mostrar que se puede actuar para construir otros modelos que pueden hacernos gozar de mayor calidad de vida dentro de parámetros sostenibles. Otra forma de actuar para conseguir un mismo objetivo.

Más información:

lunes, 15 de marzo de 2010

Charlando sobre decrecimiento en el I.E.S. Miguel Crespo

El pasado martes 9 de marzo tuve el placer de impartir, a petición de Casimiro J. Barbado López, una charla sobre decrecimiento en el I.E.S. Miguel Crespo de Fernán Núñez a la que asistieron los cursos de 4º B y C, así como el de PCPI, acompañados de sus respectivos profesores o profesoras. Casimiro es profesor de Biología y Geología y presidente de la Asociación "Profesorado de Córdoba por la Cultura Científica", y estaba interesado en ofrecer una introducción sobre esta temática, que basé en la siguiente presentación:
Como creo que lo más interesante siempre es la aportación del alumnado, os dejo con las respuestas que dieron en los breves minutos en los que trabajaron en grupos para contestar a las preguntas que se les habían planteado y que van desde el más sensato sentido común hasta la ciencia ficción que nos venden en los medios de comunicación.

¿Cómo afrontar todo esto?
-Intentando consumir menos petróleo.
-Intentando cambiar.
-Será una situación pesimisma [sic].
-Consumiendo menos.
-Nos sentiríamos mal porque no estamos adaptados a esa forma de vida.
-Encontrando fuentes de energía alternativas y renovables que sustituyan a las no renovables.
-Inventando nuevas formas de energía. No gastar tanto petróleo y montando más en los transportes de ciudades e inventar algunos aparatos que salgan más económicos sin petróleo.
-Con realismo y siendo conscientes de los gastos de energía que hacemos.
-Nos costaría adaptarnos a la obligada reducción de consumo, tendríamos que adaptarnos a nuevos indicadores que nos dé la felicidad y calidad de vida.
-Con renovables o nuclear. Concienciando a la gente de que el petróleo se acabará pronto.
-Haciéndonos a la idea de que el mundo va a cambiar e intentar asumirlo lo mejor posible.
-Para poder afrontar esta situación deberíamos de no consumir tanto, tener más cuidado con la contaminación e intentar reducir el consumisto máximo [sic], hay que afrontarlo con un pensamiento abierto y tener una mentalidad adecuada para asumir cualquier solución que se ponga, y a pesar de que el recurso energético será menor deberemos intentar administrarnos con el tipo de energía que tengamos.
-Con optimismo y calma.
¿Cómo nos alimentaremos?
-No podríamos alimentarnos porque se necesita petróleo para producir alimentos y transportarlos.
-Con plantas comestibles.
-Con productos ecológicos, sin fertilizantes.
-Comiendo solo lo necesario.
-Del campo y de los productos naturales, tomates, pepinos, etc.
-Con productos naturales que no requieran utilizar energías no renovables para fabricarlos.
-No podríamos vivir sin plantas ni animales con lo cual moriríamos.
-Si no se soluciona el problema no nos podríamos alimentar de los alimentos que hoy provienen de la agricultura y ganadería. Si no nos veremos obligados a consumir productos fabricados.
-Que cada uno produzca su propio alimento. Ayudándonos de la biogenética.
-Comiendo alimentos transgénicos.
-Tomaremos alimentos creados en laboratorios que no necesita hacerse [sic].
-Con alimentos reciclados.
¿Cómo y dónde trabajaremos?
-No podremos trabajar porque no hay petróleo para circular.
-Los trabajadores de energías fósiles no existirán y se crearán puestos en las energías renovables.
-En el campo.
-Tendríamos los mismos trabajos que ahora pero nos dedicaríamos más a buscar nuevas fuentes de energía.
-Trabajaremos con muchos esfuerzos pero las nuevas tecnologías ya mismo nos sustituirán en el trabajo y no haremos falta para nada.
-Trabajaremos con energía renovable.
-En empresas de energías renovables.
-Trabajaremos con energías renovables, el futuro es impredecible.
¿Cómo nos moveremos?
-Andando o en bicicleta, en un transporte que no se necesite petróleo.
-Con vehículos de hidrógeno.
-Andando y en transporte que no consuma energía.
-A través de la energía solar.
-Andando o en bicicleta.
-En vehículos que no contaminen.
-Si se forman nuevas formas de transporte perviviríamos con ellas y si no, como siempre, de la misma manera.
-Si no hay energía como el combustible no nos podremos transportar en coches, autobuses, etc.
-En bicicleta o andando. A caballo.
-Caminando porque no habrá energía para utilizar medios de transporte.
-En coches híbridos. Se crearán otro tipo de energías para mover los vehículos. O motocicletas eléctricas.

Y vosotros, ¿qué hubieseis respondido?

viernes, 12 de marzo de 2010

Economía, poder y megaproyectos

Charla de José Manuel Naredo y Manuel Delgado Cabeza en la Universidad Internacional de Andalucía criticando el pensamiento único imperante en la economía y reflexionando sobre las actividades que constituyen el núcleo central del capitalismo actual.